Café con leche y hielo sin baileys.
Este no es un mundo de hombres por mucho que James Brown diga.
Y este café con hielo estaría mucho mejor si en vez de su voz la acompañara la de una bella mujer.
No cualquiera. La más bella. El mundo no es nada sin esa mujer. Me da igual que haya más, Brown. El mundo sería lo mismo si no hubiera mujeres o chicas. Pero sin esa mujer el mundo no sería mundo.
Acababa de dejarla en su portal y no hacía otra que lamentarme de haberla dejado abrir la puerta.
Me daba igual que el hombre hubiera inventado la electricidad, si ella no estaba bajo el mismo foco que yo, esa luz no iluminaba lo suficiente.
Me daba igual que hiciéramos los coches, si las ruedas no cruzaban el mismo horizonte no era buena carretera.
Me daban igual los trenes y los barcos, si su propósito no era llevarme junto a su mirada.
El mundo no es de los hombres, ni de las mujeres. El mundo es de ella.
El hombre no invento el dinero para comprar a otros hombres. El hombre invento el dinero para cubrirla de las cosas más bellas e inaccesibles del mundo.
Un pequeño lobo aullaba palabras equivocadas. Y unos hielos se derretían en un vaso. Creo que me hacían falta unos dedos de baileys. Pero sin ella, no sabrían a baileys.

Las mujeres, no se puede vivir con ellas, ni sin ellas.
Sin embargo, estoy de acuerdo, el mundo es un complejo matriarcado y así seguirá siendo.
Un saludo, suerte, salud y ánimos
Edu
eduardblanco
Noviembre 16, 2008 a 10:14 am